Cyberfractal

Principal Índice Motivación Objetivos Presentación Filosofía Método

¿Qué es un síntoma?


Síntoma / Enfermedad

una falsa identidad

Interrogante

¿Por qué me pasa algo que no quiero que me pase? ¿Por qué hay cosas que me molestan o me hacen mal, pero igual se repiten?

¿Por qué vuelvo sobre aquello que me hace sufrir? ¿Por qué algo que no me gusta parece, sin embargo, más fuerte que yo?

Eso que molesta en la salud mental es lo que el psicoanálisis nombra como síntoma. Algo que incomoda, duele o insiste; pero que, sin saberlo del todo, también concierne al sujeto.

No hay síntoma sin implicación subjetiva.

Axioma

Conviene no confundir demasiado rápido síntoma y enfermedad. En psicoanálisis, la equivalencia síntoma = enfermedad es, en el mejor de los casos, una ilusión del sentido común.

En el registro médico clásico, el síntoma suele funcionar como signo que remite a una causa orgánica: fiebre, infección, lesión, trastorno corporal.

Pero trasladar sin resto esa lógica al campo de la subjetividad implica un error conceptual: reduce el síntoma a pasividad y borra su dimensión de producción.

Proposición

El sintagma síntoma/enfermedad no designa una identidad, sino una tensión. Allí donde la medicina establece una relación causal lineal, el psicoanálisis introduce una ruptura.

El síntoma no es un mero efecto. Es una formación. Con Sigmund Freud, el síntoma es una formación de compromiso: condensa un conflicto entre deseo y defensa.

No es un residuo accidental, sino una solución que permite al sujeto sostener cierta economía psíquica, aunque esa solución sea costosa, fallida y repetitiva.

Síntoma = conflicto
+ defensa
+ satisfacción sustitutiva

Escolio

Jacques Lacan radicaliza esta tesis al concebir el síntoma como un modo singular de goce: una invención del sujeto para anudar aquello que no puede resolverse de otro modo.

Desde esta perspectiva, la enfermedad —si se conserva el término— nombra un desarreglo, una ruptura de equilibrio. El síntoma, en cambio, es la respuesta a ese desarreglo, no su simple manifestación.

Aquí aparece la paradoja central: el síntoma es, simultáneamente, aquello que hace sufrir y aquello que permite sostenerse.

Advertencia clínica

Intervenir sin distinguir este punto implica un riesgo: eliminar el síntoma puede equivaler a suprimir la solución disponible del sujeto, dejando al descubierto un real todavía más disruptivo.

Pero tampoco debe idealizarse el síntoma. No es una solución armónica ni saludable en sí misma. Es una regulación precaria, una forma de arreglo que fija al sujeto en una repetición.

El síntoma no cura:
regula precariamente.

Corolario

En rigor, el par síntoma/enfermedad debe leerse no como equivalencia, sino como corte epistemológico.

En la medicina, predomina una relación causal lineal: la enfermedad produce síntomas. En el psicoanálisis, en cambio, se trata de una relación estructural y paradójica: el síntoma responde a aquello que falla.

Tesis

El síntoma no es simplemente el signo de una enfermedad: es la forma en que un sujeto hace algo con aquello que lo enferma.

Pensar el síntoma fuera de la lógica de la enfermedad no implica negar el sufrimiento, sino situarlo con mayor precisión. Allí donde el sentido común busca suprimir, el trabajo analítico intenta leer, desplazar y transformar. El síntoma no es sólo lo que hay que borrar: es aquello que debe interpretarse en su función.

Colofón

El analista fiel a la vera psicología escucha el síntoma como mensaje: el cuerpo habla cuando el sujeto calla.

El problema es que, del otro lado, aparece la defensa cristal: la racionalización resignada. No hay pregunta por el deseo; hay queja por la “mala suerte”, por esa falta de la falta que impide interrogar lo que insiste.

El síntoma no es un error del sistema, sino un acierto del inconsciente: una solución creativa, aunque molesta, a un conflicto no dicho.

Pero el yo, siempre tan autoconvencido —y vencido—, prefiere pensarlo como casualidad, destino o sabotaje del universo. El psicoanalista diría que el mensaje llegó… sólo que el sujeto se puso en modo avión.

Así, el cuerpo manda notificaciones urgentes —ansiedad, náuseas, erupciones, dolores— y el paciente responde: “qué raro, siempre me pasa a mí”.

Conclusión analítica: no es azar, sino repetición y retorno. Los síntomas persisten allí donde el sujeto aún no puede descifrar aquello que retorna como mensaje: dolores, accidentes repetidos, sufrimientos, sueños, olvidos, lapsus y chistes.

Estas manifestaciones son algunas de sus formas de aparición. Paradójicamente, son también intentos fallidos de curación: modos precarios con los que el sujeto intenta arreglárselas con lo que no puede decir.

Río de la Plata, mayo de 2024, CYBERFRACTAL — illex.ar


Semiología
Psicología
Fractal
Escritos
Contacto
Pensamiento Complejo
Balanza de la Justicia
Aspectos legales
ILLEX
Illex es la grieta.

Donde el sentido se cierra, algo queda fuera.

No es ley: es resto.

El sujeto emerge donde el discurso falla.
cf
Sigmund Freud
(1856–1939)
«Los síntomas son la práctica sexual de los enfermos.» Drei Abhandlungen zur Sexualtheorie
Leipzig-Wien: Franz Deuticke, 1905.
Freud → síntoma como sustitución, retorno y satisfacción sexual reprimida
Jacques Lacan
(1901–1981)
El síntoma no se agota en el sentido: también anuda goce, cuerpo y falta de proporción sexual. Le Séminaire, Livre XX: Encore
París: Éditions du Seuil, 1975.

Le Séminaire, Livre XXIII: Le sinthome
París: Éditions du Seuil, 2005.
Lacan → del síntoma al sinthome como arreglo singular
Theodor Reik
(1888–1969)
El síntoma exige una escucha indirecta: allí donde el sujeto no dice, algo se confiesa por rodeos. Listening with the Third Ear
New York: Farrar, Straus, 1948.
Reik → escucha del síntoma como confesión desplazada
Carl Gustav Jung
(1875–1961)
El síntoma puede leerse como señal de una descompensación de la vida psíquica y como tentativa simbólica de recomposición. Wandlungen und Symbole der Libido
Leipzig-Wien: Franz Deuticke, 1912.
Jung → libido como energía psíquica y vía simbólica
Alfred Adler
(1870–1937)
El síntoma neurótico puede entenderse como compensación, defensa y estilo de vida frente al sentimiento de inferioridad. Über den nervösen Charakter
Múnich: J. F. Bergmann, 1912.

The Neurotic Constitution
New York: Moffat, Yard and Company, 1921.
Adler → síntoma como compensación de inferioridad
Alessandra Rampolla
(1974– )
Desde la sexología clínica, el malestar sexual no se reduce al órgano: compromete deseo, vínculo, vergüenza, palabra y escena subjetiva. Sexo... ¿y ahora qué hago?
Barcelona: Grijalbo, 2007.
Rampolla → referencia sexológica, no psicoanalítica
Síntesis
El síntoma no es simple falla: es mensaje, defensa, satisfacción, repetición y tentativa fallida de curación.
síntoma → lo que duele y sostiene

Lic. Gustavo Ricardo Rodríguez
Psicología UBA
Filosofía USAL
Investigador IIPC/USAL

Índice | Bajar en PDF | Principal | Volver al cielo | Comunicate



Subir