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Filosofía
La filosofía, amor al saber...
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| La interpretación (la mentira) |
| NADIE ES DE NADIE |
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| Los hechos concretos |
Gayo Julio César (100–44 a.C.)
«El Estado se consolida allí donde el poder logra imponerse como orden: la unidad política se funda tanto en la autoridad como en la obediencia.»
(cf. Commentarii de Bello Gallico, c. 50 a.C., Roma)
Jean de La Bruyère (1645–1696)
«El Estado es, muchas veces, el teatro donde los hombres disimulan sus intereses bajo la máscara del bien común.»
(cf. Les Caractères, 1688, París)
Séneca (4 a.C.–65 d.C.)
«Ningún Estado es estable si sus ciudadanos no saben gobernarse a sí mismos: la miseria moral precede a la ruina política.»
(cf. De Clementia, c. 55 d.C., Roma)
Michel de Montaigne (1533–1592)
«El Estado-Nación es una construcción humana siempre inestable: refleja más las costumbres y pasiones de los hombres que una razón universal duradera.»
(cf. Essais, 1580, Burdeos)
Voltaire (1694–1778)
«El Estado-Nación debe ser juzgado por su capacidad de limitar el fanatismo y proteger la libertad: cuando se absolutiza, se convierte en instrumento de opresión.»
(cf. Traité sur la tolérance, 1763, Ginebra)
Karl Marx (1818–1883)
«El Estado es la forma en que una clase organiza su dominación, administrando la desigualdad bajo apariencia de universalidad.»
(cf. El manifiesto comunista, 1848, Londres)
Adolf Hitler (1889–1945)
«En su forma totalitaria, el Estado-Nación se absolutiza: se presenta como destino histórico del pueblo, subordinando al individuo a una unidad orgánica que no admite diferencias.»
(cf. Mein Kampf, 1925, Múnich)
Joseph Stalin (1878–1953)
«El Estado-Nación, en su versión burocrática extrema, se convierte en un aparato centralizado que organiza la vida social en función de un proyecto único, anulando la autonomía del sujeto.»
(cf. Problemas del leninismo, 1926, Moscú)
Jacques Lacan (1901–1981)
«El Estado no es sino una instancia del Otro: ordena, nombra y distribuye los lugares desde donde el sujeto desea.»
(cf. Écrits, 1966, París)
Michel Foucault (1926–1984)
«El Estado no concentra el poder: lo articula en una red de prácticas que atraviesan cuerpos, saberes e instituciones.»
(cf. Microfísica del poder, 1977, París)
Louis Althusser (1918–1990)
«El Estado-Nación no se sostiene sólo por la fuerza, sino por sus aparatos ideológicos, que producen sujetos capaces de reconocer como propio el orden que los domina.»
(cf. Ideología y aparatos ideológicos del Estado, 1970, París)
Pierre Bourdieu (1930–2002)
«El Estado-Nación ejerce una violencia simbólica invisible: impone categorías de pensamiento que hacen que el mundo social parezca natural.»
(cf. Sur l’État, 1990–1992, Collège de France, París)
Noam Chomsky (1928– )
«El Estado-Nación moderno actúa como administrador de intereses concentrados: bajo la retórica democrática, organiza el consenso necesario para sostener el poder.»
(cf. Manufacturing Consent, 1988, Nueva York)
Edgar Morin (1921– )
«El Estado contemporáneo ya no puede pensarse como unidad cerrada: se encuentra atravesado por redes globales, incertidumbres y complejidades que desbordan toda soberanía clásica.»
(cf. La vía: para el futuro de la humanidad, 2011, París)
Umberto Eco (1932–2016)
«El poder en las sociedades contemporáneas se ejerce también a través de los medios y los signos: el Estado se inscribe en una trama simbólica que produce realidad.»
(cf. Apocalípticos e integrados, 1964, Milán)
John Locke (1632–1704)
«El Estado se funda en el consentimiento de los gobernados: su legitimidad depende de la protección de la vida, la libertad y la propiedad.»
(cf. Two Treatises of Government, 1689, Londres)
Locke → el Estado como contrato basado en derechos naturales.
El poder no desciende desde arriba
sino que emerge desde los individuos
y se justifica solo si protege su libertad.
ILLEX
Illex es la grieta.
Donde el sentido se cierra,
algo queda fuera.
No es ley:
es resto.
El sujeto emerge
donde el discurso falla.
cf
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El Estado Nación. Patriotismo
¿Qué es la sociedad, cómo se relaciona con el Estado y qué lugar ocupamos en ambos?
El nombre y la cosa. Hacia una conceptualización del Estado Nación
La Libertad guiando al pueblo
El Estado-Nación no es algo natural o fijo, sino una construcción histórica, que surge en determinados contextos. El Estado nace en relación con la idea del contrato social, desarrollada por los filósofos como Thomas Hobbes, John Locke y Jean-Jacques Rousseau, siglo XVI y XVII, donde los individuos acuerdan ceder parte de su libertad para salir de un estado natural de desorden o “barbarie” y constituir así un orden común que garantice convivencia, seguridad y organización: la “civilización”.
Ahora bien, en este proceso de la palabra, el Estado organiza el "poder político", mientras que la nación construye una identidad colectiva que da sentido de pertenencia. Sin embargo, esta articulación no es estable ni homogénea: se forma y transforma con el tiempo, y está atravesada por tensiones dialécticas, disputas e intereses diversos. Por eso, el Estado-nación se halla dividido siempre dinámico, inacabado y en permanente discusión.
¿Qué es el Estado?
El Estado es la forma histórica de continuidad del nosotros social, es decir, un sentimiento común cuyo hilo conductor es la organización de la vida política de una comunidad.
La comunidad es la salida del estado salvaje. La familia constituye su forma elemental; de ella surge la sociedad, que finalmente encuentra en el Estado su forma de organización política más compleja. En este sentido, la vida colectiva se funda en una continuidad histórica que incluye el nacimiento, la transmisión entre generaciones y también la muerte, dimensión última que recuerda la finitud sobre la cual se construyen las instituciones humanas.
A través del Estado se articulan las instituciones de gobierno, el sistema jurídico, la administración del territorio y las estructuras económicas —como el trabajo y el salario— que permiten regular la convivencia social. En el Estado se concentra la soberanía política y se establecen los mecanismos mediante los cuales una sociedad organiza su hábitat común.
Asimismo, el Estado moderno asume funciones fundamentales para el desarrollo de la vida social, entre ellas la organización de la educación pública y de los sistemas de salud. La educación permite la transmisión del conocimiento, la cultura y los valores cívicos entre generaciones, mientras que la salud pública protege la vida y el bienestar de la población, constituyendo pilares esenciales para la estabilidad y el progreso de la comunidad.
La reflexión sobre el Estado se remonta a la filosofía clásica. El filósofo griego Aristóteles sostuvo en su obra Política que el ser humano es por naturaleza un animal político (zoon politikon), destinado a vivir en comunidad. Para Aristóteles, la polis constituye el marco natural en el cual el individuo puede alcanzar su plenitud moral e intelectual.
Durante la Edad Media, el pensamiento cristiano elaboró una reflexión moral sobre el poder político. San Agustín, en La ciudad de Dios, sostuvo que las instituciones políticas surgen para contener el desorden del mundo humano y preservar cierta forma de justicia en la vida temporal. Más tarde, Santo Tomás de Aquino afirmó en la Suma Teológica que el poder político debe orientarse al bien común.
Con el surgimiento de la modernidad, la reflexión sobre el Estado adquirió una dimensión más realista. Maquiavelo, en El príncipe, analizó la naturaleza del poder político y la necesidad de preservar la estabilidad del Estado frente a los conflictos internos y externos.
En el siglo XVII, Thomas Hobbes formuló en Leviatán una teoría contractual del origen del Estado. Según Hobbes, sin una autoridad común los seres humanos vivirían en una condición de conflicto permanente, una “guerra de todos contra todos”.
El filósofo alemán Hegel, en Principios de la filosofía del derecho, sostuvo que el Estado es la realidad efectiva de la idea ética, donde la libertad individual se integra en una comunidad racional y organizada.
Desde la economía política, Adam Smith explicó en La riqueza de las naciones que el Estado debe garantizar funciones esenciales como la defensa, la justicia y la realización de obras públicas necesarias para el desarrollo económico.
Por su parte, Karl Marx, en El capital y en el Manifiesto del Partido Comunista, analizó el Estado en relación con las estructuras económicas y las relaciones de producción entre las clases sociales.
El sociólogo Max Weber, en La política como vocación, definió al Estado como la comunidad humana que, dentro de un territorio determinado, reclama con éxito el monopolio del uso legítimo de la fuerza.
En la filosofía contemporánea, Jürgen Habermas, en Facticidad y validez, destacó la importancia de las instituciones democráticas y del diálogo racional para la legitimidad del Estado moderno.
Representación alegórica
El Estado Nación
En síntesis, el Estado puede entenderse como la organización política soberana que articula territorio, población, instituciones jurídicas, sistemas educativos, estructuras sanitarias y mecanismos económicos, permitiendo la regulación de la vida social y la realización histórica de una comunidad política.
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Περικλῆς, Pericles, apodado: El Olímpico (c. 495–429 a.C.)
«La comunidad política se realiza cuando los ciudadanos participan del gobierno: el Estado encuentra su fuerza en la implicación activa de quienes lo componen.»
(cf. Historia de la guerra del Peloponeso, Tucídides, c. 431 a.C., Atenas)
Aristóteles (384–322 a.C.)
«El Estado-Nación no es un fin en sí mismo, sino la forma mediante la cual la comunidad busca realizar aquello que considera su bien.»
(cf. Política, c. 350 a.C., Atenas)
Jean-Jacques Rousseau (1712–1778)
«El Estado-Nación surge cuando los hombres acuerdan someter su voluntad particular a una voluntad general que los constituye como cuerpo político.»
(cf. Du contrat social, 1762, Ámsterdam/Ginebra)
Friedrich Nietzsche (1844–1900)
«El Estado-Nación es, con frecuencia, la voluntad de poder organizada: allí donde muchos incapaces de gobernarse buscan dominar en conjunto.»
(cf. Así habló Zaratustra, 1883–1885, Alemania)
Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770–1831)
«El Estado-Nación es la realización de la Idea ética: la instancia en la que la libertad individual encuentra su forma objetiva en la historia.»
(cf. Principios de la filosofía del derecho, 1821, Berlín)
Friedrich Engels (1820–1895)
«El Estado-Nación surge allí donde las contradicciones sociales no pueden resolverse: se erige como poder separado que administra el conflicto y preserva el orden existente.»
(cf. El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, 1884, Zúrich)
Arthur Schopenhauer (1788–1860)
«El Estado administra ficciones colectivas: promete felicidad en abstracto mientras regula la insatisfacción de los individuos.»
(cf. El mundo como voluntad y representación, 1819, Leipzig)
Vladímir Ilich Uliánov, Lenin (1870–1924)
«El Estado-Nación, en clave revolucionaria, aparece como instrumento transitorio: una maquinaria de poder destinada a reorganizar la sociedad, pero que corre el riesgo de perpetuarse como nueva forma de dominación.»
(cf. El Estado y la revolución, 1917, Petrogrado)
León Trotski (1879–1940)
«El Estado-Nación, aun nacido de la revolución, tiende a burocratizarse: el aparato que debía liberar puede convertirse en estructura que se autonomiza y se impone sobre la sociedad.»
(cf. La revolución traicionada, 1936, México)
Max Weber (1864–1920)
«El Estado-Nación es la institución que reclama con éxito el monopolio de la violencia legítima, organizando el poder bajo reglas que él mismo establece.»
(cf. La política como vocación, 1919, Múnich)
Xi Jinping (1953– )
«El Estado-Nación se concibe como unidad orgánica y continuidad histórica: su estabilidad depende de la cohesión interna y de la dirección central del desarrollo colectivo.»
(cf. The Governance of China, 2014, Beijing)
Noam Chomsky (1928– )
«El llamado “nuevo orden mundial” no es más que la extensión global del poder de las élites económicas, donde las decisiones fundamentales se desplazan fuera de todo control democrático.»
(cf. World Orders Old and New, 1994, Nueva York)
Chomsky → denuncia el “nuevo orden” como hegemonía económica global.
Giorgio Agamben (1942– )
«El Estado contemporáneo tiende a convertirse en un dispositivo permanente de excepción, donde el orden global se sostiene suspendiendo la ley en nombre de su propia conservación.»
(cf. Homo Sacer, 1995, Turín)
Agamben → lo lee como estado de excepción permanente.
El Estado deja de ser soberano
y pasa a ser nodo de una red de poder global
donde la ley ya no ordena, sino que se suspende.
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