Cyberfractal |
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En la modernidad, Karl Marx retomó el concepto en su obra El Capital, destacando sus consecuencias al referirse a la auris sacra fames (“maldita sed del oro”), una expresión latina que alude a esa pasión devoradora por el dinero por el dinero mismo. Ahora bien, podemos afirmar que el enfoque de Aristóteles es comunitario y social; sin embargo, los especuladores y usureros han sido, y aun continúan siendo, más poderosos que las buenas intenciones de El Filósofo, según Santo Tomas de Aquino. En otras palabras, Aristóteles proponía que el capital estuviera al servicio del hombre, y no el hombre al servicio del capital. La codicia, impulsora del capitalismo![]() Por último, a la pregunta inicial supra: ¿cómo se llegó a este abandono del ser? Vale decir, al olvido del ser, la perdida de la racionalidad, respondo solo que no es por otra cosa que la decisión por lo material. El vil metal, el dinero, el dolar. El oro, símbolo por excelencia de la codicia y el deseo incesante de posesión. Ídolo actual ante el cual el sujeto contemporáneo sacrifica su verdadera esencia, el ser, por el tener. Lo material es el atractivo tangible, que se puede acumular y controlar. Lo que acaba anulando la mirada interior, la reflexión profunda y el vínculo genuino con el ser. Alienación en el capitalismo contemporáneo
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