En lo que respecta a las dificultades prácticas podemos mencionar “el efecto mariposa”, donde el aleteo de una mariposa en Tokio provoca, por una serie de causa y efectos en cadena, un tornado en el Brasil.
Esta última complejidad tiene que ver con lo que Blas Pascal escribió: «Todas las cosas son ayudadas y ayudantes, todas las cosas están ligadas entre sí por un lazo que conecta unas a otras, aun las más alejadas».
En esas condiciones, considero imposible conocer las partes si no conozco el todo, pero considero imposible conocer el todo si no conozco las partes. Esta es la primera complejidad, dice Edgar Morín: «nada está realmente aislado en el universo y todo está en relación».
La complejidad mencionada se encuentra en la biología, la física, la psicología, la economía, pero también, de un modo diferente en el mundo de la política ya que estamos viviendo la era planetaria y todo lo que ocurre en un punto de nuestro planeta repercute en otros puntos del globo.
EL TODO ESTÁ EN LA PARTE
¿Cómo es eso? Veamos algunos ejemplos: cada célula de nuestro cuerpo es una parte que está en el todo de nuestro organismo, pero cada célula contiene la totalidad del patrimonio genético del conjunto del cuerpo, lo que significa que el todo está también en la parte.
Cada individuo es una sociedad, es una parte de un todo, que es la sociedad, pero esta se interpone, desde el nacimiento del individuo, con su lenguaje, sus normas, sus prohibiciones, su cultura, su saber; otra vez, el todo está en la parte. En efecto, todo está en todo y recíprocamente.
Nosotros mismos, desde el punto de vista cósmico, somos una parte en el todo cósmico. Las partículas que nacieron en los primeros instantes del universo se encuentran en nuestros átomos.
El átomo de carbono necesario para nuestra vida se ha formado a partir de un Sol anterior al nuestro. Es decir, la totalidad de la historia del cosmos está en nosotros, que somos, no obstante, una parte ínfima, infinita, perdida en el cosmos.
Y sin embargo, somos singulares, ya que el principio: “el todo está en la parte” no significa que la parte sea un reflejo puro y simple del todo. Cada parte conserva su singularidad y su individualidad pero, de algún modo, contiene el todo.
En conclusión, debemos aprender a vivir con la incertidumbre y no, como nos han querido enseñar desde la escuela, a hacer cualquier cosa para evitar la incertidumbre. Por supuesto, que es conveniente alguna certeza, pero si es una falsa certeza es muy malo.
Dado que el problema verdadero sigue consistiendo en privilegiar la estrategia y no el programa.
“El pensamiento es el arte de navegar entre confusión y abstracción, el arte de distinguir sin aislar, es decir, hacer que se comunique lo que está distinguido. La distinción requiere la conexión, que requiere a su vez la distinción, etc.” (Morin, Edgar. Ciencia con conciencia, Editorial: Anthropos, 1984. pág. 305).
En síntesis, entre el juego de posibles que nos ofrece ese mundo de lo oblicuo y la inercia de la imagen lineal de nuestro deseo interior, podemos asumir la responsabilidad de trabajar en la creación de un pensamiento complejo, de un espacio intersticial, de circulación de niveles por donde transite la comunicación entre nuestro exterior y nuestro interior.