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Política y avaricia

El capitalismo. Origen y desarrollo

 Lo actual

El sistema económico que vivimos no solo es injusto, sino que es un modelo de subsistencia que se impuso para crear la ilusión de un trabajador que participa de un todo social. Trabajador dispuesto a querer cumplir con las demandas a cambio de una recompensa.

Ahora bien, ¿hay trabajo porque hay demanda? o ¿hay demanda porque hay ofertas? ¿El trabajador consume? ¿O consume trabajo?

Quien oferta es otro. Y ese gran otro es el consumidor social que también trabaja. Esta vinculación del trabajo con el consumo, la demanda y la oferta son los entes que la filosofía denomina: el estado de yecto. El estado de yecto es el proyecto del Gran Otro que (aunque no se lo crea) "moldea" al ser humano a querer consumir trabajo ¡siempre! desde la más tierna infancia.

Desde que nace el cachorro humano, pasando por la guardería, el preescolar, la escuela, la secundaria, el terciario, la oficina, el club y así hasta su muerte. El ser humano está condenado a tragarse la ilusión de ese otro, que se encargó de moldearle el cuerpo como proyecto.

El molde va ser usufructuado por el sistema económico que la cabeza capital, es decir, el egoismo (el otro), va ir explotando de diversas maneras, por ejemplo, desde los primeros cuidados, la endogamia, hasta el momento de la libertad, la exogamia.

EN CONSTRUCCIÓN EN CONSTRUCCIÓN Lic. Gustavo R. Rodríguez

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